Un testigo clave aportó pruebas sobre las refacciones en el country Indio Cuá. El sueldo del funcionario no alcanza para justificar el nivel de vida investigado.
La situación judicial de Manuel Adorni se complicó este lunes tras una declaración clave en los tribunales de Comodoro Py. El contratista Matías Tobar, titular del grupo Alta Arquitectura, aseguró ante el fiscal Gerardo Pollicita que el Jefe de Gabinete le pagó U$S 245.000 en efectivo por una serie de remodelaciones de lujo en su propiedad del barrio privado Indio Cuá. El testimonio, que incluyó la entrega de dispositivos móviles para peritajes, pone la lupa sobre el origen de los fondos de Adorni, cuyos gastos totales investigados ascienden a U$S 842.000, un monto imposible de costear con su sueldo estatal de poco más de $3 millones.
Tobar detalló que el vínculo con el funcionario libertario comenzó vía WhatsApp por recomendaciones dentro del country. Las obras, que se extendieron entre octubre de 2024 y mayo de 2025, incluyeron la construcción de una pileta, una cascada y la renovación completa del mobiliario de la vivienda. Mientras se realizaban estas tareas, Adorni habría alquilado otra propiedad en el mismo predio por un valor de U$S 13.000 mensuales, sumando aún más presión a sus estados contables.
La investigación, que también involucra a su esposa Bettina Angeletti —monotributista hasta fines de 2025—, arroja números que no cierran. Según el desglose de la causa, el patrimonio comprometido incluye:
- Inmuebles y refacciones: ~U$S 450.000.
- Deudas pendientes e intereses: U$S 335.000.
- Viajes y vehículos: Más de U$S 57.000.
El contraste con sus ingresos es marcado: el salario de Adorni ronda los U$S 2.400 mensuales, cifra que apenas cubriría una fracción de sus gastos corrientes (colegios privados, expensas y tarjetas) sin dejar margen para inversiones de esta envergadura.
El contratista no solo ratificó los pagos en «mano», sino que entregó su celular para que la Justicia recupere mensajes borrados que podrían ser determinantes para probar el vínculo comercial. Además, aportó fotos y videos del «antes y después» de la obra.
Por su parte, el Jefe de Gabinete intentó bajarle el tono a la polémica en su habitual conferencia de prensa. «Si tuviera que dar más explicaciones, las daré en el ámbito competente, que es la Justicia», afirmó, tras recordar que ya se presentó ante la Cámara de Diputados la semana pasada.
La causa por enriquecimiento ilícito entra ahora en una etapa de peritaje técnico sobre los dispositivos entregados y el cotejo de las facturas (o la ausencia de ellas) por las obras realizadas. Con un Gobierno que hace del «ajuste» y la «transparencia» sus banderas principales, el «caso Adorni» se convierte en un frente de tormenta ético y legal que la Casa Rosada sigue con extrema preocupación.
