Familias damnificadas por el temporal intentaron dialogar con Raquel Graneros para exigir asistencia urgente. Ante el malestar creciente por las pérdidas materiales, la jefa comunal abandonó el lugar bajo custodia policial y sin brindar respuestas a los manifestantes.
La crisis por las recientes inundaciones en el sur tucumano derivó en un tenso episodio frente a la sede municipal de Graneros. Un grupo de familias que sufrieron el ingreso de agua en sus hogares se congregó para solicitar una audiencia con la intendenta Raquel Graneros, buscando soluciones inmediatas a la emergencia. Sin embargo, el encuentro no se concretó y la mandataria se retiró en medio de reclamos y una fuerte presencia de efectivos policiales.
El enojo de los vecinos radica en la magnitud de los daños causados por las últimas lluvias, que provocaron pérdidas de muebles, ropa y electrodomésticos en varios sectores de la localidad. Los damnificados relataron que su intención era exponer de primera mano la situación crítica que atraviesan y pedir la intervención del municipio para mitigar futuros desbordes.
Pese a la expectativa de diálogo, la intendenta no mantuvo contacto con los vecinos y abordó una camioneta para retirarse del lugar. La salida, custodiada por la policía, fue acompañada por gritos y recriminaciones de quienes aguardaban bajo la lluvia por una asistencia que, según denuncian, todavía no llega de manera efectiva a los barrios más golpeados.
La falta de interlocución oficial ha profundizado el malestar en Graneros, donde los vecinos advierten que continuarán con las medidas de fuerza hasta obtener un plan de asistencia integral. Mientras tanto, el panorama para muchas familias sigue siendo desolador, con hogares aún afectados por el barro y la incertidumbre ante el pronóstico de nuevas precipitaciones en la región.
