Un informe técnico revela la enorme brecha entre el presupuesto para infraestructura hídrica y lo que gasta el Estado tras las crecidas. La Madrid, el caso más urgente.
La gestión de la emergencia hídrica en Tucumán enfrenta un cuestionamiento contundente desde el sector técnico. Según Eduardo Martel, ex coordinador de la Comisión de Emergencia, las consecuencias de las últimas inundaciones son comparables a los peores registros históricos, demostrando que la inacción estatal resulta mucho más costosa que la prevención.
Durante los relevamientos se determinó que los «costos hundidos» —aquellas pérdidas que no se recuperan— superan ampliamente los 30 millones de dólares. Sin embargo, las intervenciones hídricas necesarias para evitar que el agua ingrese a los hogares tucumanos están valuadas en apenas un tercio de esa cifra. El caso de La Madrid es emblemático: mientras que su traslado definitivo costaría unos 60 millones de dólares, las obras de defensa requerirían una inversión significativamente menor. Martel subrayó que el problema no es solo la ubicación geográfica en una zona baja, sino las causas antrópicas (acción del hombre) que han agravado el escurrimiento de los ríos hacia los centros urbanos.
El profesional concluyó que es necesario revisar las medidas de manejo territorial para garantizar que localidades con 150 años de historia puedan seguir existiendo sin el temor latente de perderlo todo en cada temporada estival.
