11 mayo, 2026
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El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró una baja tanto en la comparación mensual como interanual. Mientras sectores como la minería y el agro mostraron signos positivos, la fuerte contracción en la manufactura y el consumo interno marcaron la tendencia negativa del mes.

La economía argentina experimentó una desaceleración durante el segundo mes de 2026, con una caída interanual del 2,1% según los últimos datos oficiales del Indec. Esta cifra, que se alinea con las proyecciones previas del Ministerio de Economía, refleja un escenario de contrastes donde la expansión de rubros extractivos no alcanzó a compensar el declive de las ramas industriales y comerciales.

El informe del Indec detalla que ocho de los quince sectores analizados lograron resultados positivos. La explotación de minas y canteras, impulsada por la actividad energética, creció un 9,9% interanual, mientras que el sector agrícola y la pesca también anotaron subas significativas. Sin embargo, la balanza se inclinó hacia abajo debido al desempeño de la industria manufacturera, que se hundió un 8,7%, y el comercio, que retrocedió un 7%. El impacto también se sintió en la administración pública y los servicios básicos de electricidad, gas y agua.

Desde el Palacio de Hacienda, el ministro Luis Caputo relativizó el dato negativo de febrero, atribuyéndolo en parte a un calendario con menos días hábiles y a la incidencia de medidas de fuerza gremiales. A pesar del bache, el funcionario destacó que la tendencia de mediano plazo sigue siendo expansiva y ratificó su optimismo para el segundo trimestre del año. Por su parte, consultoras privadas anticipan que marzo podría mostrar una recuperación parcial, aunque advierten que la utilización de la capacidad instalada en sectores clave como el metalúrgico se encuentra en niveles históricamente bajos.

Con la mirada puesta en abril, el equipo económico apuesta a que la baja de tasas y el fomento al crédito impulsen el consumo para revertir los indicadores de febrero. No obstante, el desafío inmediato reside en equilibrar la reactivación de la demanda interna frente a un sector industrial que aún lucha por recuperar terreno tras meses de retracción.

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