Se trata de Fabián Jesús Bravo, señalado como jefe de una estructura narco jerarquizada. La policía detuvo también a su pareja tras una compleja investigación de delitos complejos.
Tras una intensa labor de inteligencia que incluyó seguimientos encubiertos y vigilancia tecnológica, la Policía Bonaerense logró capturar a Fabián Jesús Bravo. El sospechoso, que lideraba una violenta organización dedicada al narcomenudeo, fue localizado en el oeste provincial junto a su pareja.
El operativo denominado “Pei Gordo” puso fin a la carrera delictiva de Fabián Jesús Bravo, un peligroso delincuente que permanecía prófugo por homicidio agravado y amenazas con armas de fuego. La investigación, encabezada por la UFI N.º 7 de San Martín y la Superintendencia de Investigaciones de Delitos Complejos, permitió desmantelar una banda que ejercía un férreo control territorial en la zona norte mediante el uso sistemático de la violencia.
La organización desarticulada funcionaba con una estricta jerarquía para gestionar el almacenamiento y la venta de estupefacientes en diversos domicilios. Para eludir a la justicia, los integrantes utilizaban plataformas digitales cifradas, lo que dificultaba el rastreo de sus operaciones logísticas. Sin embargo, un quiebre fundamental ocurrió a inicios de abril con la detención de un familiar directo de Bravo, cuyo secuestro de dispositivos móviles aportó datos cruciales sobre el círculo íntimo del líder.
Con estas pistas, los agentes detectaron que la pareja se desplazaba constantemente entre viviendas de alquiler temporario para borrar su rastro. La búsqueda culminó en el barrio Martín Fierro, donde un despliegue táctico sorpresa neutralizó los intentos de fuga. Durante el ingreso a la vivienda, “El Gordo Pei” opuso resistencia antes de ser reducido por las fuerzas especiales, mientras que su compañera, Joana Giménez, también quedó bajo disposición judicial.
Con la cúpula de la organización tras las rejas, los investigadores se centran ahora en identificar las ramificaciones de la red de distribución. La caída de Bravo representa un golpe estratégico al narcotráfico regional, desarticulando un esquema operativo que mantenía en vilo a los vecinos de José León Suárez y alrededores.
