Una investigación de casi dos años revela la complejidad de las organizaciones criminales que utilizan a la provincia como nodo estratégico para el acopio y redistribución de estupefacientes hacia los principales centros urbanos del país.
Tras un exhaustivo proceso de inteligencia criminal que se extendió por 22 meses, el Centro de Operaciones Antidrogas “Tucumán” de Gendarmería Nacional logró desmantelar una organización dedicada al tráfico de cocaína a escala regional. La banda, con base en Tucumán y vínculos en Salta y Rosario, operaba bajo una sofisticada estructura de logística y ocultamiento que incluía la modificación de vehículos y el uso de «correos humanos» para evadir los controles federales. El operativo, coordinado por la Procuraduría de Narcocriminalidad (PROCUNAR) NOA, no solo resultó en la detención de siete eslabones clave, sino que puso de manifiesto el rol de Tucumán como centro de gestión para mercaderías ilícitas provenientes de las zonas fronterizas de Aguas Blancas y Salvador Mazza.
El trasfondo de esta investigación permite mapear una ruta consolidada que conecta el flujo de sustancias desde Bolivia con los mercados de consumo y exportación en Santa Fe. La modalidad de transporte —cocaína sumergida en tanques de combustible y el uso de «punteros» para alertar sobre controles viales— demuestra una profesionalización de la logística criminal que busca minimizar las pérdidas ante el endurecimiento de la vigilancia en el Norte Grande. Un aspecto sociológico crítico de la causa es la utilización de mujeres con lactantes para realizar los traslados, una táctica que busca explotar las vulnerabilidades del sistema de control y reducir las sospechas en los retenes fronterizos.
Desde una perspectiva institucional, el éxito del procedimiento radica en la articulación entre los juzgados federales de Salta y Santa Fe, evidenciando que el combate al narcotráfico requiere de una visión transprovincial. Tucumán, por su ubicación geográfica, aparece nuevamente en el radar de las fuerzas federales no solo como un lugar de tránsito, sino como el sitio de radicación de los mandos medios de estas organizaciones. La incautación de divisas, balanzas de precisión y una flota de seis vehículos confirma el nivel de capitalización de una estructura que lograba inyectar importantes volúmenes de droga en el circuito de comercialización interna.
La desarticulación de esta red representa un golpe a la cadena de suministros del narcotráfico regional, aunque plantea el desafío de reforzar la inteligencia sobre los nodos de acopio que proliferan en las zonas urbanas de la provincia.
