El municipio garantizó el envío de fondos para salarios, mientras que el gremio exigió que las empresas normalicen la situación previsional de los choferes antes de cualquier cambio operativo.
En el marco de la profunda reforma del sistema de ómnibus que impulsa la Municipalidad de San Miguel de Tucumán, la Unión Tranviarios Automotor (UTA) marcó su postura en una audiencia formal. César González, referente del sindicato, planteó la urgencia de que las empresas normalicen las deudas previsionales, ya que la falta de aportes impacta directamente en las jubilaciones de los conductores, quienes terminan percibiendo haberes mínimos pese a su trayectoria.
Desde la intendencia, se ratificó el compromiso de sostener el sector mediante una inversión mensual que alcanza los mil millones de pesos, sumado a los fondos destinados al Boleto Educativo Municipal. La gestión de Chahla busca, mediante el uso de tecnología y datos operativos, que estas partidas se reflejen prioritariamente en el pago de salarios y no se pierdan en la crisis financiera que atraviesan las firmas privadas.
El municipio expuso una cifra preocupante: de las casi 380 unidades registradas, poco más de 200 están circulando efectivamente. Ante este escenario de «racionalización», el sindicato se mostró dispuesto a colaborar con la reestructuración de recorridos y frecuencias, siempre y cuando no se ponga en riesgo ninguna fuente de empleo. Por el momento, el fantasma de las medidas de fuerza queda descartado mientras avance el diálogo técnico.
Las partes acordaron volver a sentarse el próximo 22 de abril. En esa instancia, se buscará consolidar una mesa de trabajo que incluya a otros municipios y a la Provincia, con el objetivo de diseñar un sistema de transporte que se ajuste a la realidad económica actual sin que el costo social recaiga sobre los trabajadores del volante.
