La presidenta de la Cámara de Comercio de San Miguel de Tucumán, Gabriela Coronel, calificó la situación como «crítica». La baja en el consumo y la fuerte caída de la actividad industrial nacional golpean directamente a los comercios minoristas, que enfrentan dificultades para sostener su estructura y empleo.
El comercio minorista tucumano atraviesa uno de sus momentos más complejos. Según datos de la Cámara de Comercio de San Miguel de Tucumán, más de 500 locales han bajado sus persianas en lo que va de 2026, un fenómeno impulsado por un estancamiento del consumo que, a nivel nacional, registra una caída interanual del 1,2% en mayo, según la CAME. La titular de la entidad, Gabriela Coronel, advirtió que el sector se encuentra en una situación «muy compleja y triste», agravada por el efecto arrastre de la recesión industrial, que afecta la cadena de valor de los comerciantes que actúan como revendedores.
LA SITUACIÓN DEL SECTOR EN CIFRAS
- Balance negativo: El Índice de Ventas Minoristas de la CAME para mayo mostró una caída acumulada del 3,1% en los primeros cinco meses del año en todo el país, situándose en 89,2 puntos.
- Impacto local: La cifra de 500 comercios cerrados en Tucumán durante 2026 refleja una crisis que no solo afecta a los locales, sino también al empleo formal. Informes previos indicaban que más del 20% de los comercios había comenzado a reducir su personal desde finales del año pasado.
- Factores críticos:
- Alta carga impositiva: Los comerciantes denuncian que no pueden sostener los costos estructurales ante la falta de ventas.
- Caída del poder adquisitivo: El consumo de las familias se ha retraído notablemente, afectando especialmente a los comercios de cercanía.
- Competencia desleal: La informalidad y la venta ilegal siguen siendo señaladas por la Cámara como obstáculos que impiden la recuperación.
La cadena del descontento
Coronel explicó que la crisis es estructural: los comercios minoristas dependen de la industria nacional para abastecerse. Si la industria cae y el consumo se desploma, el comerciante queda atrapado en una pinza insostenible. “Ocho de cada diez comercios no llega a pagar su estructura comercial”, aseguró la dirigente, subrayando que muchos pequeños empresarios se ven obligados a trasladarse a la informalidad o simplemente cerrar ante la imposibilidad de afrontar gastos fijos, impuestos y sueldos.
Pedidos de auxilio
Ante este escenario, la Cámara de Comercio tucumana ha intensificado sus reclamos ante las autoridades provinciales y nacionales, exigiendo recortes impositivos y medidas de alivio fiscal. La preocupación también se extiende hacia el futuro inmediato: las estimaciones gremiales advierten que, de no mediar soluciones, la pérdida de puestos de trabajo podría profundizarse hacia finales de año, superando los niveles actuales de ajuste de personal.
