11 mayo, 2026
tiroteo

«Nos dijeron que era una broma», afirmó una madre de la Escuela Técnica Nº1. La policía intervino recién tras la denuncia de una familia.

La ola de amenazas que sacude a las instituciones educativas de Tucumán sumó un capítulo de máxima tensión en la ciudad de Juan Bautista Alberdi. Padres de la Escuela Técnica Nº1 denunciaron la aparición de un mensaje intimidatorio que advertía sobre un tiroteo para el pasado 15 de abril. El hecho no solo generó pánico entre los estudiantes, sino que desató un fuerte conflicto con las autoridades escolares, a quienes acusan de intentar ocultar lo sucedido y de no haber activado los protocolos de seguridad de manera inmediata.

María Gramajo, madre de una alumna de la institución, relató el drama que viven las familias. Según explicó, la amenaza fue escrita en el espejo de un baño el martes por la noche. «Mi nena de 11 años no pudo dormir; se levantó a las 5 de la mañana diciéndome que tenía miedo de ir a la escuela», confesó con angustia. La indignación de los padres creció al notar que, a pesar del decreto vigente del gobernador Osvaldo Jaldo sobre amenazas escolares, el establecimiento dictó clases con normalidad sin informar a los tutores.

La intervención policial recién se concretó la noche del miércoles, pero no por iniciativa de la escuela, sino porque una madre decidió realizar la denuncia de forma particular. «Si ella no iba a la comisaría, no nos enterábamos de nada», reclamó Gramajo. La situación es seguida de cerca por el Ministerio de Educación, mientras se analizan cámaras de seguridad y fotografías de alumnos que se habrían tomado «selfies» con el mensaje amenazante para identificar a los autores.

Desde la comunidad educativa recordaron que el año pasado ya se registraron incidentes con alumnos armados, por lo que exigen soluciones de fondo. «Ellos tienen que ser responsables con los chicos dentro de la escuela», sentenció la mujer, quien decidió no enviar a sus hijas a clase hasta que exista un comunicado oficial que garantice la integridad física de los alumnos que, en muchos casos, viajan desde localidades vecinas.

Mientras se desarrolla una investigación judicial para determinar el origen de la amenaza, un grupo de padres permanece en alerta frente al edificio escolar. El caso de Alberdi se suma a los reportados en el Colegio Guillermina y el San Francisco, configurando un escenario de vulnerabilidad que las familias tucumanas exigen frenar con sanciones ejemplares.

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