Según estimaciones privadas, el 26,7% de los deudores bancarios y no bancarios presenta atrasos severos. Las altas tasas nominales anuales del 66,9% dificultan la regularización de las carteras.
La capacidad de pago de las familias argentinas frente al sistema financiero formal volvió a deteriorarse de manera marcada. De acuerdo con un informe de la consultora 1816, elaborado sobre la base de los datos de la Central de Deudores del Banco Central (CENDEU), la morosidad en los préstamos bancarios otorgados a los hogares escaló al 12% en abril, marcando un aumento de 0,5 puntos porcentuales respecto de marzo y alcanzando un récord histórico para las últimas dos décadas. El fenómeno ya afecta a 5,3 millones de personas, quienes registran atrasos de al menos 90 días en sus obligaciones comerciales, un escenario que amenaza con transformarse en un freno para la reactivación del consumo.
EL MAPA DEL ENDEUDAMIENTO EN CIFRAS
El relevamiento expone la profundidad de la crisis del financiamiento privado y la velocidad del deterioro en el último año y medio:
- Salto histórico: En octubre de 2024 la mora en los hogares era de apenas 2,5%; con el registro actual del 12%, el indicador se multiplicó casi por cinco en un período de 18 meses.
- Proporción crítica: Sobre un universo total de 20 millones de personas que poseen alguna línea de crédito activa, el 26,7% se encuentra en situación irregular.
- Mora comercial y fintech: La irregularidad en los créditos a las empresas subió del 3,1% al 3,3% (llevando la mora privada general al 7,3%), mientras que el incumplimiento en las entidades financieras no bancarias saltó al 31,5%.
- Entidades afectadas: El problema es sistémico. De los 30 bancos más grandes del país en volumen de préstamos al consumo, 1816 calcula que la morosidad trepó en 26 de ellos durante el cuarto mes del año.
El freno al consumo y el arrastre electoral
La aceleración del índice de morosidad durante el segundo trimestre del año encendió luces rojas entre los analistas, quienes inicialmente proyectaban un escenario de estabilización. La principal consecuencia secundaria de esta dinámica es que un volumen masivo de ciudadanos dejará de calificar automáticamente como “sujetos de crédito” debido a sus antecedentes negativos, restringiendo la capacidad de colocación de los bancos en el corto plazo.
Desde la consultora 1816 explicaron el impacto macroeconómico de este techo financiero: «Esto significa que, al menos hasta las elecciones del próximo año —si hay PASO serán en apenas 14 meses—, difícilmente el crédito a las familias pueda convertirse en un motor muy relevante de la actividad económica, como lo fue en el segundo semestre de 2024 y el primer semestre de 2025». Los datos preliminares de mayo ratifican la tendencia, mostrando que los préstamos al sector privado en pesos volvieron a contraerse en términos reales, perfilando el quinto mes consecutivo de caída. Sin embargo, los técnicos aclaran que debido al bajo nivel de penetración del crédito en el país —apenas un 12% del PBI— este freno no anula por completo la posibilidad de un rebote en otros sectores productivos.
Tasas altas y la visión contrapuesta de los bancos
Uno de los factores que retroalimenta la morosidad y encarece el acceso al dinero son las elevadas tasas de interés activas en términos reales. Durante los primeros 17 días hábiles de mayo, la tasa nominal anual (TNA) promedio para los préstamos personales bancarios se ubicó en el 66,9%, mostrando un descenso sumamente marginal frente al 68,8% registrado a comienzos de año.
A pesar de la rigidez de estos indicadores, el sector bancario y los operadores tecnológicos ensayan una mirada más optimista, asegurando que los peores meses del estrés financiero ya pasaron. «No diría que la mora está en pleno descenso pero sí que se amesetó, que ya no crece», analizó Gustavo “Paco” Manríquez, CEO de Banco Supervielle, en el marco del foro sectorial AI in Finance (AIFI 2026). El ejecutivo señaló que la coyuntura demanda esquemas agresivos de refinanciación y reestructuración de saldos, apoyados en la incipiente estabilidad de las tasas. En sintonía, una investigación conjunta entre el ITBA y la Cámara Argentina Fintech remarcó que, si bien las billeteras virtuales y plataformas digitales experimentaron subas idénticas en sus carteras de riesgo, los indicadores de alta frecuencia muestran una marcada desaceleración en el ritmo de nuevos impagos.
