11 mayo, 2026
lamadrid

El pueblo del sur tucumano no logra recuperarse del temporal del 11 de marzo. Los vecinos denuncian que la asistencia estatal es insuficiente y exigen soluciones estructurales para terminar con décadas de desbordes. “La solidaridad nos mantuvo en pie, no el Estado”, aseguran.

El tiempo parece haberse detenido en La Madrid. A más de 30 días del desastre hídrico que cubrió al pueblo, el lodo sigue fresco en las calles y la humedad castiga las paredes de cientos de hogares. Tras las recientes lluvias, los vecinos alzaron su voz para advertir que la situación es crítica y que la ayuda oficial no alcanza a cubrir las necesidades básicas de una población que, desde 1992, convive con el miedo constante de perderlo todo cada vez que el cielo se nubla.

Los testimonios en las calles coinciden en un diagnóstico desolador: el barro no cede y el olor a agua estancada persiste dentro de las viviendas. Gladys González, vecina de la zona, relató que muchas familias aún no han podido limpiar sus hogares por completo y que sectores vulnerables, como niños y ancianos, se encuentran en una situación de riesgo sanitario. “Hay casas que siguen llenas de lodo; la humedad se instaló y no se va”, describió con angustia.

El malestar social se tradujo en nuevas protestas sobre la ruta, donde el eje del reclamo ha cambiado: los habitantes ya no piden asistencia de emergencia, sino infraestructura real. Olga Acosta, una de las manifestantes, fue tajante al señalar que los montículos de tierra que coloca el Gobierno son «una burla» que termina agravando el problema. El petitorio vecinal incluye obras de fondo: construcción de gaviones, canales, alcantarillas y una readecuación de la ruta para facilitar el drenaje del agua.

La crítica hacia la gestión provincial también apunta a la falta de previsión y acompañamiento. Sheila González recordó que, durante las horas más oscuras de la evacuación, fueron los parajes cercanos y las provincias vecinas quienes enviaron donaciones vitales para la supervivencia, mientras la respuesta estatal se sentía distante. “Si no fuera por la solidaridad, la gente estaba a la deriva”, resumió.

Con un pronóstico que anuncia más lluvias para el sur de la provincia, el temor se acrecienta. Matías Mansilla, quien recordó que el pueblo sufre esta problemática desde hace tres décadas, enfatizó que no quieren abandonar su tierra, pero necesitan garantías básicas. La comunidad de La Madrid permanece en alerta, advirtiendo que las medidas de fuerza continuarán hasta que el presupuesto se traduzca en máquinas trabajando en soluciones definitivas y no en parches temporales.

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