11 mayo, 2026
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El jefe de Economía destacó que Argentina exporta petróleo y tiene cuentas en orden, aunque enfrentó críticas por el impacto del ajuste en la actividad interna y la industria.

Luis «Toto» Caputo aprovechó su disertación en la ExpoEFI para enviar un mensaje de certidumbre política y económica a los inversores. El ministro sostuvo que el riesgo de volver a las políticas del pasado es «nulo» debido a una supuesta fractura entre los gobernadores del PJ y el kirchnerismo. No obstante, su exposición también dejó en evidencia los efectos del severo ajuste: un crecimiento menor al esperado para 2025 y un mercado laboral que muestra señales de fragilidad en el sector registrado.

El titular del Palacio de Hacienda reconoció que el país enfrentó un «shock interno» que deprimió el crecimiento al 4,4%, por debajo del 6% o 7% que el propio oficialismo proyectaba. Si bien celebró que el país es el único del G20 con superávit y que el Banco Central recupera reservas, evitó profundizar en el impacto que la licuación de ingresos y la caída de la demanda han tenido en el consumo masivo. Además, vinculó el aumento de combustibles a factores externos como la guerra en Medio Oriente, omitiendo el impacto de la desregulación local de precios.

En el plano laboral, Caputo ofreció cifras que contrastan con los datos sectoriales: aunque admitió una baja en el empleo registrado, afirmó que la creación de puestos totales creció. La realidad salarial también mostró matices; según qué estadística se tome (SIPA o INDEC), el poder adquisitivo muestra desde una leve mejora hasta una caída frente a 2023. Para el ministro, el problema no es el tipo de cambio, sino la necesidad de que el sector privado se convierta en el motor del país, un desafío complejo en un mercado con sectores como industria y construcción que recién comienzan a mostrar tímidas señales de recuperación.

Con agradecimientos al FMI y al Tesoro de EE. UU., Caputo cerró su intervención alentando a los empresarios a invertir para no «perderse la oportunidad». Sin embargo, el escepticismo persiste en ciertos sectores que miran con cautela la sostenibilidad social del ajuste y la volatilidad de un modelo que fía todo al superávit fiscal mientras el empleo formal sigue bajo presión.

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