En medio de una crisis de resultados que lo acerca a la zona de peligro, el Decano recibirá al Taladro este domingo en el Monumental. Con el arbitraje confirmado de Álvaro Carranza, el equipo de Julio Falcioni se juega mucho más que tres puntos ante una hinchada que exige respuestas inmediatas.
La Asociación del Fútbol Argentino oficializó las autoridades para la fecha 16 del Torneo Apertura, designando a Álvaro Carranza como el juez principal para el choque entre Atlético Tucumán y Banfield. El encuentro, programado para las 20 en el estadio José Fierro, encuentra al conjunto tucumano en su momento más delicado de la temporada, hundido en una racha negativa que encendió las alarmas por el promedio.
El clima en 25 de Mayo y Chile es de ebullición. La reciente caída frente a Argentinos Juniors no solo profundizó el mal desempeño futbolístico, sino que desató una ola de críticas en redes sociales dirigidas a la comisión directiva y al plantel profesional. En este contexto, el ciclo de Julio Falcioni empieza a caminar por la cornisa, con un margen de error prácticamente inexistente y la urgencia de sumar para no comprometer la permanencia en la categoría.
Para el compromiso del domingo, Carranza estará secundado por Gabriel Chade y Diego Martín, mientras que Héctor Paletta será el responsable de monitorear las acciones desde el VAR. Puertas adentro, el cuerpo técnico trabaja para recuperar anímicamente a un grupo que se muestra golpeado y sin respuestas tácticas en el campo de juego, sabiendo que una victoria es el único camino para calmar las aguas antes de los próximos desafíos.
Tras el duelo ante el Taladro, el calendario no dará tregua: Atlético deberá cumplir con el postergado ante River Plate y definir su futuro en la Copa Argentina frente a Talleres. Por ahora, toda la atención está puesta en el José Fierro, donde el Decano necesita imperiosamente una reacción que le permita recuperar la identidad y el aire necesario para finalizar el semestre con tranquilidad.
