29 junio, 2026
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Tras los primeros 30 días de campaña, la producción muestra un retraso significativo respecto a 2025. Las precipitaciones constantes dificultan la cosecha y el abastecimiento de los ingenios, que debieron interrumpir sus actividades en varias oportunidades.

La zafra azucarera 2026 atraviesa un arranque atípico y complejo marcado por el exceso de precipitaciones, que ha ralentizado drásticamente el ritmo de trabajo en los campos tucumanos. Según registros oficiales al 11 de junio, la industria procesó 1.553.396 toneladas de caña, lo que representa una baja de 1.246.019 toneladas en comparación con el mismo período del año pasado. Si bien el sector mantiene la cautela ante un invierno que se perfila más húmedo de lo habitual, el Gobierno provincial sigue de cerca la evolución del clima para evaluar el impacto definitivo sobre la campaña.

EL IMPACTO EN NÚMEROS

  • Brecha productiva: Al 11 de junio, se molieron casi 1,25 millones de toneladas menos que en 2025.
  • Estado de los ingenios: Actualmente hay 12 fábricas en actividad, aunque el 4 de junio pasado, siete de ellas debieron frenar su molienda simultáneamente debido al temporal.
  • Avance de campaña: El secretario de Producción, Eduardo Castro, estimó que el avance de la zafra se ubica entre el 12% y el 15%, con un nivel de actividad global aproximadamente un 10% por debajo de lo registrado el año anterior.
  • Dificultad logística: Las lluvias no solo complican la cosecha, sino que impiden el ingreso de maquinaria pesada a los campos y frenan el abastecimiento constante de caña hacia las plantas industriales.

La visión oficial y la respuesta del sector

A pesar de las cifras alarmantes, desde el Gobierno provincial prefieren mantener la calma. Eduardo Castro, secretario de Producción, definió la situación como un tema que «ocupa, pero no preocupa», destacando que se ha solicitado un informe técnico a la Estación Experimental Obispo Colombres (EEAOC) para monitorear el desarrollo del cañaveral y la incidencia real del clima sobre la materia prima. El objetivo es que, ante una ventana de buen tiempo, los ingenios puedan recuperar el ritmo de molienda y compensar el retraso acumulado.

Perspectivas climáticas: el principal desafío

El mayor temor del sector azucarero reside en el pronóstico estacional. Con un invierno que se anticipa con niveles de humedad por encima del promedio, el riesgo de «paradas y reanudaciones» constantes se mantiene latente. El Servicio Meteorológico Nacional ha adelantado que, tras un breve respiro de buen tiempo, las precipitaciones podrían volver a hacerse presentes hacia el jueves, amenazando la continuidad de una campaña que necesita condiciones de piso firme para que la maquinaria logre el rendimiento óptimo exigido por la industria.

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