Desde el Ministerio de Salud destacaron la importancia del Papanicolaou y la vacuna contra el VPH. Los estudios se realizan sin costo en CAPS, hospitales y los dispositivos móviles que recorren el territorio provincial.
El cáncer de cuello uterino es una enfermedad que se puede prevenir y detectar a tiempo. La combinación entre la vacunación contra el Virus del Papiloma Humano (VPH) y los controles ginecológicos periódicos permite identificar lesiones antes de que evolucionen y acceder a un tratamiento oportuno y curativo.
Durante una entrevista, el ministro de Salud Pública de Tucumán, Luis Medina Ruiz, y la secretaria de Salud, la doctora Cristina Majul, destacaron la importancia de fortalecer las estrategias de prevención y diagnóstico temprano en toda la provincia.
Vacunación obligatoria y controles en toda la provincia
El ministro recordó que la inmunización constituye una de las herramientas centrales para frenar el avance del virus: «Hay una vacuna que se coloca a los 11 años, es gratis y es obligatoria», señaló, detallando que se aplica tanto a niñas como a varones.
Por su parte, la doctora Majul explicó que el VPH se transmite principalmente por contacto sexual y que, si bien la mayoría de las infecciones son transitorias, los tipos de alto riesgo pueden persistir y generar lesiones precursoras. En este sentido, remarcó la efectividad del Papanicolaou (PAP): «Si yo hago un Papanicolaou y me sale que hay una alteración, hay que tratarla en ese momento. Y eso cura».
Para facilitar el acceso a la población, el sistema sanitario provincial dispone de controles gratuitos en todos los Centros de Atención Primaria de la Salud (CAPS), policlínicas y hospitales, así como en los tráileres sanitarios y los Nodos Rosas distribuidos estratégicamente en Tucumán. Desde la cartera sanitaria recuerdan que no es necesario esperar la aparición de síntomas para realizar la consulta médica.
