Según un informe de Argentinos por la Educación, se proyecta una recuperación real del 5,6% en el área, pero el gasto se mantendrá un 44,4% por debajo de los niveles de 2023. Las partidas universitarias se estancan.
El Proyecto de Ley de Presupuesto 2027 elaborado por el Poder Ejecutivo nacional prevé un incremento real del 5,6% para la función “Educación y cultura”. Sin embargo, un informe elaborado por el Observatorio de Argentinos por la Educación advierte que la inversión en el área se mantendrá por cuarto año consecutivo por debajo del 1% del Producto Bruto Interno (PBI).
De acuerdo con el documento —con autoría de los especialistas Javier Curcio, Tomás Besada y María Sol Alzú—, los recursos destinados a la función alcanzarán el 0,79% del PBI. Si bien el incremento nominal del 27,2% representa una recuperación parcial respecto de los mínimos recientes, el financiamiento se ubicará un 44,4% por debajo de los valores registrados en 2023. En la última década, el gasto había alcanzado un pico del 1,52% en 2017, para luego descender progresivamente hasta el 0,86% en 2024 y el 0,78% en 2025.
Este escenario de contracción se consolida tras la derogación del artículo 9 de la Ley de Educación Nacional, que desde 2006 establecía un piso consolidado del 6% del PIB entre Nación y provincias —una meta que solo se cumplió en 2015—. El informe recuerda que el sistema está fuertemente descentralizado: las provincias sostienen aproximadamente el 75% del gasto público total al administrar los niveles inicial, primario, secundario y superior no universitario, mientras que la Nación concentra el financiamiento universitario y los programas federales.
Panorama para las universidades y prioridades presupuestarias
Al analizar específicamente la Secretaría de Educación (dependiente del Ministerio de Capital Humano), el presupuesto contempla un aumento nominal del 23%, lo que se traduce en una mejora real de apenas el 2,1%.
Las universidades nacionales absorberán la mayor parte de estos fondos: el programa «Desarrollo de la Educación Superior» concentrará el 80,1% del presupuesto de la Secretaría, aunque experimentará una caída de 2 puntos porcentuales frente a 2026. Con un aumento nominal del 20,9% para la educación universitaria —que se mueve prácticamente a la par de la inflación—, la variación real positiva será de apenas un 0,3%.
Al respecto, el doctor en Educación Marcelo Rabossi advirtió: «En 2027, el presupuesto universitario volvería a estancarse, lo que pone en duda la capacidad de las universidades para sostener adecuadamente su funcionamiento» ante la falta de previsión para cumplir con la Ley de Financiamiento Universitario.
En contraparte, los programas vinculados a la educación obligatoria y superior no universitaria exhibirán un crecimiento real del 11,2%. El motor de este incremento es el Plan Nacional de Alfabetización, que recibirá fondos por $773.830 millones (un 38,3% nominal más), destinando el 75,8% a la universalización de la jornada escolar extendida. No obstante, el informe señala que si bien el Gobierno proyecta incorporar el Compromiso Federal por la Matemática, el texto presupuestario actual carece de una partida específica para garantizar su ejecución.
