3 octubre, 2026
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La supervisora del área de Religión del Ministerio de Educación, Marianela del Campo, explicó que la materia atravesó un proceso de transformación para alejarse de doctrinas excluyentes y promover la interioridad.

Tucumán se mantiene como la única provincia del país que conserva el espacio curricular de Educación Religiosa dentro de su currícula escolar oficial. En este escenario, el Colegio Guillermina fue sede de la jornada de debate denominada “Custodios de la interioridad en tiempos de IA”, un encuentro que reunió a referentes del sector educativo y privado para reflexionar sobre los desafíos actuales de la enseñanza.

La supervisora del área de Religión del Ministerio de Educación, Marianela del Campo, explicó que la materia atravesó un profundo proceso de transformación conceptual. Según indicó, el objetivo actual se aleja de una imposición centrada exclusivamente en una doctrina religiosa determinada.

“Hay una diferenciación entre enseñar religión y que el espacio se llame Educación Religiosa Escolar”, señaló la funcionaria. En esa línea, detalló que la propuesta pedagógica apunta a que los estudiantes logren “religarse consigo mismos, con el otro y con Dios”, estimulando la reflexión personal y el reconocimiento de la propia interioridad, además de trabajar valores esenciales como la tolerancia y el respeto mutuo. “Usted puede haber encontrado un modo de llegar a Dios o una confesión religiosa para llegar a Dios y yo puedo haber encontrado otra y las dos son válidas”, sostuvo.

La preocupación por el uso de celulares y el impacto de la tecnología

Durante el evento, uno de los ejes centrales de discusión giró en torno al uso de la tecnología y su influencia en el desarrollo de niños y adolescentes. Del Campo advirtió sobre la necesidad de evaluar a qué edad los menores acceden a los teléfonos móviles y de qué manera interactúan con ellos.

“Tristemente vemos que hoy el teléfono pasó a ser un juguete para muchos, un espacio de entretenimiento”, lamentó la supervisora, advirtiendo que el uso constante afecta de forma directa la socialización y los vínculos interpersonales en el ámbito escolar. Al respecto, destacó experiencias institucionales positivas donde la restricción del uso de dispositivos durante la jornada escolar propició una mayor integración y espacios de juego compartido entre alumnos.

Formar el alma y el espíritu en tiempos de inteligencia artificial

Frente al acelerado avance de la inteligencia artificial y los entornos digitales, el encuentro puso el foco en la urgencia de preservar la dimensión espiritual de los jóvenes. Del Campo remarcó que los estudiantes poseen una naturaleza que requiere acompañamiento integral: “Nuestros niños, nuestros adolescentes, no se olviden que son una persona que tiene alma, que tiene espíritu y que esa alma y ese espíritu también debe ser formada y cultivada”.

Finalmente, la funcionaria valoró el rol social que desempeña la institución educativa en la actualidad, al señalar que trasciende la órbita estrictamente pedagógica para consolidarse como un pilar fundamental de contención emocional y social para la comunidad.

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