13 junio, 2026
gondola-de-supermercado-2074267

Tras la marcada desaceleración de abril, que cerró en 2,6%, consultoras privadas advierten que las subas en carne y verduras reactivaron la presión sobre el costo de vida. Prevén que el IPC se ubicará cerca del 2,4% y que el piso del 2% recién se perforaría en agosto.

La racha de fuerte desaceleración inflacionaria que venía mostrando la economía argentina encontró un escollo en el quinto mes del año. A pesar de que abril cerró con un 2,6% —el registro más bajo del último año—, las dudas sobre el comportamiento de los precios en mayo comenzaron a confirmarse. Relevamientos de consultoras privadas envasaron una alerta: el precio de los alimentos básicos interrumpió la estabilidad del mes anterior, impulsado por saltos fuertes en las góndolas y las verdulerías. Con este panorama, los analistas descartan que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) logre perforar la barrera del 2% en las próximas semanas.

LA TENDENCIA DE LA INFLACIÓN (MOMENTO ACTUAL VS. PROYECCIONES)

Las proyecciones del mercado indican que, si bien el camino de la desinflación continúa, el ritmo se ha vuelto significativamente más lento debido a factores estacionales y de costos regulados.

PeríodoInflación (IPC)Condición / Detalle
Abril (Consolidado)2,6%El nivel más bajo del último año.
Mayo (Proyección privada)2,4%Presionado por alimentos y combustibles.
Agosto (Estimación de mercado)Menos del 2,0%Momento estimado en que se perforaría el piso del 2%.

Carne y verduras: los motores de la suba

El principal foco de preocupación para los economistas se centra en la canasta básica. El comportamiento de abril, que había traído un alivio temporal al bolsillo, se revirtió drásticamente durante las últimas semanas.

Según el monitoreo de los comercios minoristas y cadenas de supermercados, el rubro de alimentos avanzó un 2,6% en apenas unos días. Este salto estuvo apuntalado por dos categorías altamente sensibles para el consumo familiar:

  • Verduras: Registraron un incremento del 7,7%.
  • Carnes: Mostraron una suba del 4,5%.

Esta dinámica cortó la inercia bajista de los productos de primera necesidad, transformándose en el principal factor de arrastre para el índice general de mayo.

El frente externo y los costos regulados

Más allá de las góndolas, existen otros componentes clave que le imponen una rigidez a la baja de la inflación. En el plano local, los economistas de las principales consultoras señalan el impacto del encarecimiento de los combustibles y el traslado pendiente de la suba de los precios mayoristas.

A este combo doméstico se le suma un factor de presión internacional: la persistente volatilidad del precio del petróleo a nivel global, espoleada por la continuidad del conflicto bélico en Medio Oriente. De este modo, la convergencia hacia una inflación que empiece con «1» demorará al menos un trimestre más de lo previsto por el Gobierno.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *