3 octubre, 2026
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El docente de danzas clásicas, que ya había sido imputado por el presunto abuso de una estudiante de 12 años en una academia de la zona de Ciudadela, sumó otras dos denuncias. Las madres de dos niñas que también asistían al establecimiento se presentaron ante la fiscalía de Adriana Reinoso Cuello y señalaron que sus hijas podrían haber sido víctimas.

La investigación contra un profesor de danzas clásicas acusado de haber abusado sexualmente de una alumna de 12 años en una academia de la zona de Ciudadela sumó nuevas denuncias en las últimas horas. Las madres de otras dos niñas que concurrían al mismo establecimiento se presentaron ante el Ministerio Público y manifestaron que sus hijas también podrían haber sido víctimas.

El caso se inició a partir del relato de la primera denunciante. Según contó la menor, el profesor, identificado como F.G., le pidió que avisara a sus padres para que fueran a buscarla media hora más tarde de lo habitual al salón ubicado en Constitución al 300, ya que permanecería allí para continuar con los ensayos.

La niña siguió las indicaciones de su profesor. Sin embargo, cuando llegó a su domicilio, su madre advirtió que tenía los ojos vidriosos y que estaba temblando. Ante la consulta sobre si había ocurrido algún inconveniente, la pequeña le contó que el docente había abusado de ella.

De acuerdo con el relato de la víctima, el profesor aprovechó que ambos habían quedado solos dentro del salón, le quitó la ropa y abusó de ella.

A partir de la denuncia, la fiscal Adriana Reinoso Cuello ordenó la aprehensión del docente. Posteriormente, el profesor fue acusado de abuso sexual agravado por tratarse de una persona encargada de la educación de la víctima.

En una audiencia realizada ayer, el auxiliar Guillermo Giordano, con el acompañamiento del querellante José María Molina, consiguió que la Justicia dispusiera la prisión preventiva del acusado por un período de 36 días.

Nuevas denuncias

La situación procesal del docente se complicó luego de que el caso tomara estado público. Dos personas se presentaron ante el Ministerio Público Fiscal en calidad de testigos y señalaron que sus hijas, quienes también asistían a la misma academia y tenían al imputado como profesor, podrían haber sido víctimas de abuso.

A partir de estas exposiciones, la fiscal decidió profundizar la investigación sobre el docente. Hasta el momento no trascendieron detalles de las declaraciones realizadas por las mujeres, aunque se presume que los hechos denunciados tendrían características similares a los relatados inicialmente por la primera víctima.

Allanamientos y pericias

En paralelo con las nuevas denuncias, la Policía realizó allanamientos en el lugar donde presuntamente se habrían producido los ataques. Según confirmaron fuentes judiciales, durante los procedimientos los efectivos secuestraron elementos que podrían complicar la situación procesal del profesor de danza.

Además, trascendió que durante los allanamientos se habrían encontrado restos biológicos que serán sometidos a una pericia genética.

La fiscal también logró adelantar una medida considerada clave para la investigación: la entrevista de la víctima en Cámara Gesell, donde la niña podrá brindar su relato sobre lo que habría ocurrido dentro de la academia de baile.

El querellante José María Molina, representante legal de la familia de la menor, destacó los avances registrados en la investigación.

“El hecho que desde el primer día nos propusimos demostrar y que, gracias a Dios, esta niña tuvo el valor y la fortaleza de revelar, encuentra hoy un respaldo contundente en los resultados científicos”, sostuvo el abogado.

Molina también se refirió a la gravedad del caso y al rol que ocupaba el acusado frente a la menor.

“La gravedad de un caso de esta naturaleza no puede medirse únicamente por el resultado de la conducta investigada, sino también por la modalidad en que habría sido cometida, por la edad y absoluta vulnerabilidad de la víctima y, especialmente, por el rol que ocupaba quien se encontraba frente a ella”, indicó.

Finalmente, el representante legal de la familia afirmó: “Estamos ante una conducta que revela una perversión que resulta particularmente aberrante cuando proviene de quien debía ejercer un rol de enseñanza, protección y cuidado”.

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