El abogado Sebastián Bauque advirtió sobre el nivel de información personal que manejan los delincuentes. Piden dinero a cambio de no realizar allanamientos.
Una peligrosa y elaborada modalidad de estafa y extorsión está ganando terreno en Tucumán. El abogado Sebastián Bauque alertó sobre el crecimiento de bandas que simulan ser efectivos de la Policía Federal para exigir sumas de dinero a cambio de no avanzar en supuestas causas por delitos sexuales. Con puestas en escena que incluyen sonidos de handies y radiollamados de fondo, los delincuentes manipulan psicológicamente a las víctimas, llegando incluso a mencionar datos sensibles sobre sus familias y lugares de trabajo para forzar los pagos.
Según el especialista, existen dos mecanismos principales de engaño que han dejado más de una decena de damnificados en los últimos meses:
- El falso mail oficial: Las víctimas reciben correos desde direcciones que simulan ser gubernamentales (como policiafederalargentina@gob.ar). El mensaje asegura que se detectó contenido ilegal a través de su dirección IP y exige una comunicación urgente para «resolver» la situación penal.
- El engaño en redes y apps de citas: Los estafadores crean perfiles de mujeres jóvenes para intercambiar fotos íntimas. Minutos después, un supuesto policía o familiar contacta a la víctima denunciando que la joven es menor de edad y que existe una causa en trámite que solo puede frenarse con dinero.
Tecnología y manipulación
«Tienen un relato muy convincente. Se escucha el sonido de la policía de fondo y manejan información muy precisa, como el colegio al que van los hijos de la víctima», explicó Bauque. El objetivo es el aislamiento emocional: le prohíben a la persona hablar con abogados o familiares para evitar que descubran la maniobra.
Respecto al flujo del dinero, el abogado señaló que utilizan billeteras virtuales abiertas a nombre de terceros. «Una vez que depositás, la plata desaparece rápidamente a través de sucesivas transferencias entre cuentas para borrar cualquier rastro», detalló.
El muro del silencio
Un obstáculo recurrente para la justicia es que muchas víctimas no denuncian por vergüenza. Al ser extorsionados con temas vinculados a la pornografía infantil o intercambio de fotos, muchos prefieren pagar o cerrar sus redes sociales antes que enfrentar la exposición social o laboral de una denuncia, incluso sabiendo que son inocentes.
Ante esta ola de delitos, las autoridades y especialistas recuerdan una premisa básica: la Justicia no solicita dinero para detener investigaciones ni evitar allanamientos. Se recomienda no responder correos sospechosos, bloquear números desconocidos que realicen este tipo de planteos y radicar la denuncia en la división de Delitos Telemáticos o en la comisaría más cercana.
