13 junio, 2026
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A pesar de la desaceleración inflacionaria y de los buenos precios para los productores, el analista frutihortícola Mariano Winograd advirtió que no hay un escenario de reactivación en las góndolas. Subas del 33,4% en verduras durante mayo y el desafío logístico ante los nuevos hábitos juveniles.

El mercado frutihortícola experimenta una paradoja comercial al cierre del primer semestre. El precio de las verduras registró un salto promedio del 33,4% durante mayo, traccionado por factores climáticos como las lluvias intensas y disparadas estacionales en el tomate. Sin embargo, el ingeniero agrónomo y analista sectorial, Mariano Winograd, advirtió que la desaceleración de la inflación general no se tradujo en una reactivación del mercado interno. En declaraciones radiales, el especialista señaló que el rezago estructural de los salarios frente a los costos fijos mantiene el consumo deprimido, forzando al sector a buscar rentabilidad en los esquemas de exportación y en una profunda reconfiguración logística orientada a las nuevas demandas generacionales.

RADIOGRAFÍA DEL MERCADO FRUTIHORTÍCOLA

El análisis sectorial de Winograd traza una línea divisoria entre las variables macroeconómicas y la realidad del mostrador:

  • Precios vs. Salarios: Aunque la inflación mensual se redujo sensiblemente hacia la zona del 2%, los ingresos formales e informales no acompañan ese ritmo de estabilización, deprimiendo el volumen total de ventas.
  • Brecha sectorial: A diferencia de los sectores energéticos (Vaca Muerta) o ganaderos que muestran altos niveles de inversión, el consumo doméstico de alimentos frescos se encuentra estancado.
  • El factor climático: El inicio del invierno y las lluvias persistentes redujeron la oferta de cultivos de hoja y hortalizas, presionando al alza los valores de referencia en los mercados concentradores.

La reconversión agrícola y el horizonte exportador de Tucumán

En el marco de un mercado doméstico que Winograd calificó como «lejos de cualquier momento de euforia», la rentabilidad del sector se desplaza hacia las fronteras de la exportación. Para el caso específico de Tucumán, el especialista ponderó la consolidación del complejo del limón, la frutilla congelada y el arándano, aunque este último haya registrado bajas en sus volúmenes globales de producción durante los últimos ciclos comerciales.

Asimismo, ponderó las alternativas que los productores locales comienzan a desplegar para matizar las crisis de precios internacionales del sector citrícola. El analista destacó la expansión del cultivo de palta como un sustituto directo y de alta rentabilidad para las tierras limoneras, sumado al ambicioso proyecto provincial que pretende implantar 3.000 hectáreas de café en zonas con microclimas aptos de la yunga tucumana.

La demanda de inmediatez: el reto de las nuevas generaciones

Más allá de las variables agronómicas clásicas, como el clima o la superficie plantada, Winograd puso el foco en un factor disruptivo: los profundos cambios en los hábitos de compra de los consumidores jóvenes, fuertemente atravesados por la digitalización.

«Hay que prestar atención a los cambios de consumo, ese sí sería un desafío oportuno para nuestro sector. En este ciclo de consumo electrónico, de redes sociales, el valor agregado de la logística es clave. Las generaciones actuales tienen una cultura inmediatista; quieren algo y lo quieren ya», detalló. Según el ingeniero, el futuro de la actividad frutihortícola dependerá de la capacidad de los operadores de los mercados centrales para empaquetar, distribuir y comercializar productos listos para consumir, incorporando tecnología que reduzca los tiempos de entrega y responda a las demandas de un público que abandonó las formas tradicionales de abastecimiento familiar.

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