El legendario líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota falleció a los 77 años en su residencia de Parque Leloir. Referente absoluto de la autogestión, poeta de multitudes y creador de un fenómeno sociocultural sin precedentes, su salud se encontraba deteriorada por el mal de Parkinson.
El pogo más grande del mundo entra en un luto eterno. En las primeras horas de la mañana de este viernes 5 de junio de 2026, se confirmó el fallecimiento de Carlos Alberto «El Indio» Solari a los 77 años de edad. De acuerdo con las primeras informaciones judiciales de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N°2 de Ituzaingó, el deceso del célebre cantante, compositor y pensador se produjo en su hogar de Parque Leloir bajo la carátula formal de averiguación de causales de muerte, sin indicios de otras causales más allá del cuadro de Parkinson que el propio artista había hecho público años atrás. La noticia genera una conmoción sin precedentes en la escena musical y la cultura popular de la Argentina, despidiendo al último gran aglutinador de masas del país.
LAS ETAPAS DE UNA LEYENDA HISTÓRICA
El legado del Indio Solari se estructuró a través de dos grandes eras que redefinieron la industria musical y los ritos populares:
- La mística ricotera (1976 – 2001): Junto a Skay Beilinson forjó en La Plata a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. En base a la autogestión e independencia absoluta de las discográficas, editaron 9 discos de estudio y pasaron de los pubs platenses a hitos masivos como los dos estadios Monumental de River Plate en el año 2000 ante 70.000 personas.
- La era de los «misa» solista (2004 – 2017): Tras la disolución de la banda, fundó Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. Con esta formación lanzó 5 álbumes de estudio y rompió todos los récords de asistencia en la historia de la música en español, congregando a más de 150.000 fieles por show en localidades del interior como San Martín (Mendoza) y Gualeguaychú.
La batalla contra el Parkinson y el adiós a los escenarios
La dimensión del Indio Solari como fenómeno de masas tuvo su último capítulo presencial en marzo de 2017 en la ciudad de Olavarría. Aquel recital, que reunió a una multitud incalculable de cientos de miles de seguidores, estuvo marcado por severos desbordes organizativos y obligó al músico a alejarse de las presentaciones tradicionales en vivo. A este escenario se sumó el avance del mal de Parkinson, una dolencia que el propio Solari describió con su habitual crudeza como «un Parkinson que me anda pisando los talones», lo que derivó en el anuncio oficial de su retiro definitivo de las tablas en el año 2023.
A pesar de las limitaciones físicas impuestas por la enfermedad, el cantante nunca interrumpió su pulsión creativa. En sus últimos años se transformó y adaptó a los nuevos lenguajes tecnológicos para mantenerse conectado con sus fieles: en 2020 reapareció virtualmente sobre el escenario mediante técnicas holográficas y en 2022 fundó un proyecto experimental de estudio bajo el seudónimo de El Mister y los Marsupiales Extintos, utilizando las plataformas digitales para difundir maquetas inéditas. Su última gran interacción con las nuevas generaciones de la música urbana se cristalizó en la colaboración de la canción «Quemarás» junto al artista Wos.
Un impacto cultural y social indeleble
Nacido en Paraná en 1949 y criado en La Plata, Solari construyó una obra caracterizada por un lenguaje críptico, poético y sumamente crítico de las realidades sociales y políticas del cambio de siglo. La «Misa Ricotera» trascendió las fronteras de los conciertos musicales para transformarse en un rito de identidad, una comunión de banderas, viajes en trenes y tatuajes que unificó a distintas generaciones del tejido social argentino.
La Fiscalía interviniente ya dispuso las actuaciones correspondientes de rigor para determinar las causales formales de su deceso. Mientras el entorno íntimo del músico asimila la pérdida en la privacidad de su quinta, las manifestaciones de dolor, las letras pintadas en las paredes y las banderas a media asta en los estadios de fútbol comienzan a multiplicarse a lo largo y ancho del país. La partida física del Indio deja un vacío irrecuperable, pero consolida una obra poética inmortal que seguirá sirviendo de refugio para millones de personas.
