Álvaro Facundo Luján fue condenado por la Justicia Federal de Salta como el cerebro detrás del transporte de 9,5 kilos de droga de máxima pureza. El plan falló en un control de Gendarmería y el acusado fue capturado meses después cuando intentaba huir a Brasil.
La logística era casi perfecta, pero un tornillo mal ajustado y un error en la frontera terminaron con la carrera delictiva de un taxista tucumano. El Tribunal Oral Federal N°1 de Salta condenó a Álvaro Facundo Luján a cinco años y seis meses de prisión efectiva por organizar y monitorear el traslado de más de nueve kilogramos de cocaína de alta pureza. La droga, que estaba oculta dentro de los neumáticos de una camioneta, tenía como destino San Miguel de Tucumán y un valor de mercado que superaba las 75.000 dosis.
El operativo que desbarató la banda ocurrió el 20 de mayo de 2025 en el puesto de control El Naranjo, en Rosario de la Frontera. Allí, Gendarmería Nacional interceptó una Toyota Hilux conducida por Delmiro Prado (ya condenado). Lo que parecía un control de rutina cambió cuando los uniformados notaron que los tornillos de las ruedas habían sido manipulados recientemente. Al pasar el escáner, la sorpresa fue total: diez paquetes rectangulares estaban soldados y atornillados con planchuelas de hierro a las llantas internas.
El rol del «puntero»
La investigación de la fiscal federal Paula Gallo determinó que Prado era solo el transportista. El verdadero organizador era Luján, quien actuaba como «coche puntero» a bordo de un Fiat Palio, circulando kilómetros adelante para alertar sobre controles policiales.
Las pruebas recolectadas fueron contundentes:
- Mensajería eliminada: Luján borraba los chats constantemente tras pedir la ubicación de la carga, pero la geolocalización de las antenas telefónicas los ubicó siempre en el mismo trayecto.
- Multas reveladoras: El sistema de infracciones de tránsito detectó al Fiat Palio de Luján en Salta los mismos días en que se cargaba la droga.
- Llamadas desesperadas: Tras la detención de Prado en El Naranjo, Luján realizó siete llamadas consecutivas que nunca fueron atendidas.
Fuga y captura en la frontera
Tras el fracaso del envío, Luján desapareció de sus lugares habituales en Tucumán. En octubre de 2025, logró escapar de un allanamiento en su domicilio tras una persecución de película. Sin embargo, su suerte se terminó el 3 de noviembre, cuando intentó cruzar a Brasil por Paso de los Libres (Corrientes). Un error de cálculo lo llevó a una fila equivocada en Migraciones; al ser derivado a otra ventanilla, el sistema saltó con su pedido de captura internacional.
Al dictar la sentencia, la jueza Gabriela Elisa Catalano destacó que no se trataba de meras sospechas, sino de «pruebas directas de responsabilidad». Dada su condición de reincidente —tenía una condena previa por amenazas y lesiones—, el tribunal unificó las penas. El taxista tucumano, que soñó con un golpe millonario oculto en caucho y hierro, pasará los próximos años en un penal federal.
