11 mayo, 2026
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Tras confirmarse el deceso del niño de 12 años, crecen las críticas por la falta de asistencia y prevención en los senderos deportivos de la provincia.

Tucumán se tiñó de luto este jueves tras confirmarse la noticia que nadie quería escuchar. El Ministerio de Salud de la provincia informó el fallecimiento de Benjamín Olariaga, el niño de 12 años que luchaba por su vida tras un grave accidente en las sendas de Horco Molle, en Yerba Buena. El menor se encontraba internado en estado crítico en el Hospital del Niño Jesús desde el pasado domingo, luego de sufrir un traumatismo de cráneo severo mientras realizaba ciclismo recreativo.

El diagnóstico de Benjamín fue irreversible a pesar de los esfuerzos del equipo médico. La jefa de terapia intensiva, Silvia Olivera, explicó que el cuadro neurológico se volvió refractario a los tratamientos, derivando en una muerte encefálica que fue confirmada horas antes del desenlace final, cerca de las 19:00 de hoy.

La partida del pequeño generó un impacto inmediato en las instituciones donde desarrollaba su vida social y escolar:

  • Jockey Club de Tucumán: Benjamín jugaba en la división M13 de rugby. El club suspendió actividades y emitió un comunicado expresando que «toda la familia del club se une en el dolor ante una noticia que conmueve profundamente».
  • Colegio Montserrat: La institución donde cursaba sus estudios también decretó duelo y suspendió las clases para acompañar a la familia en este momento irreparable.

Polémica por la seguridad en las sendas

Más allá del dolor, la tragedia reavivó una discusión latente entre los tucumanos: la peligrosidad de las sendas de Horco Molle. Vecinos y deportistas han vuelto a poner el foco en la falta de regulación y asistencia inmediata en estos espacios recreativos de alta concurrencia. El reclamo apunta a la necesidad de contar con puestos sanitarios, señalización de dificultad y controles que garanticen que la práctica deportiva no se transforme en una tragedia.

Las redes sociales se inundaron de mensajes de despedida para «Benja», cuya lucha movilizó a miles de personas en cadenas de oración. Hoy, el pedido de justicia y seguridad se mezcla con el silencio de una comunidad que despide a un niño, exigiendo que su muerte no sea en vano y que las autoridades asuman la responsabilidad de proteger a quienes eligen el cerro como espacio de recreación.

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