3 octubre, 2026
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El sector hotelero y gastronómico advierte que las tarifas de EDET se volvieron cada vez más difíciles de afrontar y que el esquema actual de facturación pone en riesgo la continuidad de numerosos establecimientos. Empresarios reclaman revisar el costo de la potencia contratada y alertan que la situación podría agravarse durante el verano.

El sector hotelero y gastronómico de Tucumán volvió a poner el foco sobre el fuerte impacto que tienen las tarifas de electricidad en la actividad y advirtió que el incremento sostenido de los costos podría llevar a algunos comercios a una situación de quebranto.

El reclamo, según explicaron empresarios del rubro, no responde a una factura puntual, sino a un problema que se viene profundizando mes tras mes. La preocupación se da en un contexto en el que el consumo se encuentra debilitado, las familias cuentan con menor poder de compra y los costos fijos continúan en aumento.

Ernesto Gettar, presidente de la Unión Hotelera y Gastronómica de Tucumán, señaló que el precio de la electricidad viene registrando una suba sostenida que, según su evaluación, resulta difícil de absorber para los establecimientos.

“Viene el arrastre de todo un año que viene subiendo continuamente, no es que hubo un aumento de la noche a la mañana. No para de aumentar”, afirmó.

El dirigente sostuvo que durante los últimos dos años el costo de la energía se incrementó de manera desmedida y por encima de la capacidad que tienen los negocios para afrontar ese gasto.

Para hoteles, bares y restaurantes, que necesitan utilizar cocinas, equipos de refrigeración, iluminación y sistemas de climatización, la factura eléctrica dejó de representar un gasto más dentro de la estructura de costos y pasó a convertirse en un factor que pone en riesgo la continuidad de las empresas.

“En los últimos dos años se ha disparado en forma desmedida el costo de energía, más allá de los subsidios”, remarcó Gettar.

Reclamo ante el ERSEPT

Ante esta situación, la Unión Hotelera y Gastronómica comenzó a mantener conversaciones con el Ente Único de Control y Regulación de los Servicios Públicos de Tucumán (ERSEPT), a cargo de Eduardo Cobos, con el objetivo de encontrar una respuesta que contemple al conjunto de la actividad y no solamente situaciones particulares.

“Lo estamos tratando con el señor Cobos y con todo su equipo, viendo qué es lo que se puede hacer al respecto. No solamente de un hotel, sino de toda la gastronomía y toda la hotelería en general, que está con un problema de costo altísimo de energía”, explicó el empresario.

Desde el sector aclararon que el planteo no apunta a solicitar subsidios, sino a revisar el mecanismo mediante el cual EDET factura el servicio.

Uno de los principales cuestionamientos está relacionado con el costo de la potencia contratada. Según Gettar, existe una diferencia importante entre ese componente y la energía efectivamente utilizada por los establecimientos.

“Hay que tener en cuenta dos ítems: uno es la potencia que contratás y el otro la energía que consumís. La potencia es mucho más alta que la energía que consumimos”, explicó.

Por este motivo, los empresarios reclaman que se analice la manera en que se factura la potencia contratada y que se avance hacia un esquema tarifario que consideren más razonable para la actividad.

La preocupación por el verano

El escenario genera todavía mayor preocupación ante la llegada del verano. Durante los meses de temperaturas elevadas, hoteles, restaurantes y bares necesitan incrementar el uso de equipos de aire acondicionado para poder mantener las condiciones necesarias para brindar sus servicios.

Sin embargo, ese aumento en el consumo podría traducirse en facturas todavía más elevadas para empresas que, según describen desde el sector, ya trabajan con márgenes muy reducidos.

“¿Te imaginás lo que va a ser esto en pleno verano, donde tenemos temperaturas superiores a los 30 grados en Tucumán? Es brutal”, advirtió Gettar.

En ese sentido, explicó que la energía no constituye un insumo destinado directamente a la producción, sino que resulta indispensable para que los establecimientos puedan funcionar y ofrecer condiciones adecuadas a sus clientes.

“Nosotros no producimos con la energía. Nosotros tenemos servicio con la energía para hacer que un lugar sea un poco más acogedor”, sostuvo.

El dilema de trasladar los costos

Otro de los problemas señalados por los empresarios es la dificultad para trasladar los incrementos de los servicios a los precios que pagan los consumidores.

La actividad hotelera y gastronómica depende de un público cuyo consumo, según el sector, se encuentra debilitado. En ese escenario, aumentar los precios para compensar el incremento de la electricidad puede significar perder clientes, mientras que absorber los aumentos implica reducir todavía más el margen disponible para sostener los negocios.

“Esto va a producir quebrantos en algunas empresas. No solamente se trata de la hotelería, sino también de la gastronomía”, alertó Gettar.

El diagnóstico de los empresarios también alcanza a los comercios que permanecen abiertos pese a encontrarse en una situación económica complicada. Según explicó el dirigente, en muchos casos cerrar tampoco aparece como una alternativa sencilla debido a los costos que implica bajar definitivamente la persiana.

Indemnizaciones, alquileres, deudas y compromisos con proveedores son algunos de los factores que dificultan el cierre de los establecimientos. Por ese motivo, algunos empresarios consideran que continuar funcionando al límite puede resultar, por ahora, menos costoso que afrontar todos los gastos asociados al cierre.

“Los cierres no se producen porque realmente cerrar un negocio es muy caro. Eso pasa por no tener capacidad económica para cerrarlo, porque si no, serían muchísimos los cierres que tendríamos a estas alturas”, expresó.

En este contexto, el sector hotelero y gastronómico considera que las conversaciones con EDET y el ERSEPT deben avanzar para encontrar una solución al problema tarifario.

La advertencia apunta especialmente al impacto que podría tener el próximo verano: con mayores temperaturas y una demanda más intensa de climatización, los empresarios temen que el incremento de los costos eléctricos termine profundizando las dificultades que ya atraviesan hoteles, bares, restaurantes y otros comercios de Tucumán.

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