La especialista en minoridad Mónica Salvador advirtió que el mayor peligro no reside en la tecnología, sino en la falta de conocimiento de los padres. En una entrevista, destacó que la prevención efectiva se basa en el diálogo y la educación digital, antes que en el control parental.
El acceso cada vez más temprano a dispositivos móviles ha creado un nuevo escenario de vulnerabilidad para niños y adolescentes: el grooming. En un diálogo con especialistas, la abogada Mónica Salvador puso el foco en una realidad alarmante: el 25% de los menores de 14 años en América Latina recibe su primer celular antes de los nueve años, a menudo sin que sus responsables comprendan los riesgos de las plataformas que utilizan. Para la experta, el desafío central no es prohibir las pantallas, sino lograr que los adultos se capaciten para acompañar a los menores en un mundo digital donde los agresores actúan con astucia, desplazando el contacto desde redes sociales hacia canales privados.
CLAVES PARA LA PREVENCIÓN
- El rol del adulto: Salvador sostiene que el peligro no es la aplicación (WhatsApp, Discord o videojuegos), sino el adulto que no conoce cómo funciona ese entorno.
- No son soluciones únicas: Si bien las herramientas de control parental son útiles, no bastan por sí solas. Los agresores conocen bien estas defensas y saben cómo evadirlas rápidamente para captar a las víctimas.
- La gravedad del daño: El abuso virtual deja una huella traumática idéntica a la del abuso físico. La especialista enfatiza que no debe minimizarse por ocurrir a través de una pantalla.
- Educación, no paranoia: La recomendación central es naturalizar la conversación sobre seguridad digital, tal como se enseña a los niños sobre riesgos físicos, fomentando un vínculo de confianza que permita a los chicos identificar situaciones sospechosas.
COMPARACIÓN PARA LA REFLEXIÓN
«Si tuvieras a tu hijo jugando en el cuarto y entrara un hombre de 63 años, otro de 47 y varios desconocidos, algo pasaría. ¿Quién dejaría entrar al cuarto a toda esa gente? Eso ocurre en muchos juegos online sin que las familias sean conscientes de quién está del otro lado.» — Mónica Salvador
