El oficialismo postergó por un mes el impacto de la inflación acumulada sobre los combustibles. La medida busca blindar el IPC de mayo y junio tras el 2,6% registrado el mes pasado.
El Gobierno nacional decidió estirar la tregua fiscal en los surtidores con el objetivo de consolidar el sendero de desaceleración de los precios minoristas. Mediante el Decreto 405/2026, publicado este lunes en el Boletín Oficial, el Poder Ejecutivo nacional oficializó la postergación de los aumentos que debían aplicarse en junio sobre el Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y al Dióxido de Carbono (IDC). La medida dispone que el ajuste acumulado por la inflación de los períodos 2024, 2025 y el primer trimestre del corriente año recién comenzará a regir a partir del 1 de julio, dándole un respiro de 30 días a los precios de la nafta y el gasoil en todo el país.
LA ESTRATEGIA OFICIAL ANTE LOS SURTIDORES
La decisión de la Casa Rosada busca contener los costos logísticos y de transporte para blindar el índice de precios al consumidor.
- El argumento oficial: El texto de la norma señala que se adoptó “con el propósito de continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible”.
- Alineación con las petroleras: La postergación impositiva complementa la estrategia de YPF, que fijó un techo de aumento del 1% a mediados de mayo y mantendrá congelada su pizarra previsiblemente hasta fines de junio.
- Foco en la inflación: Tras registrar un 3,4% en marzo y una sensible baja al 2,6% en abril, el equipo económico busca evitar que una suba de combustibles empañe las proyecciones a la baja de los meses venideros.
Los trimestres acumulados y el mecanismo de postergación
La actualización de los gravámenes sobre los combustibles se realiza legalmente sobre la base de la inflación acumulada trimestral. Si bien la gestión actual aplicó diversos tramos de recomposición desde el inicio de su mandato, el Palacio de Hacienda arrastra un considerable rezago en la indexación de estos impuestos. El diferimiento del mes de mayo ya había sido parcial debido a los ruidos cambiarios e internacionales, y ahora el Ejecutivo optó por pasar la totalidad del remanente de los dos años previos y los primeros meses de 2026 hacia el próximo mes.
No es una medida aislada: en abril, el impacto global en los precios del crudo derivado de los conflictos bélicos internacionales ya había obligado al ala económica a reprogramar los esquemas impositivos para evitar un traslado brusco en la cadena de valor local.
YPF activa un «colchón» por el crudo internacional
El congelamiento impositivo decretado por el presidente de la Nación le da aire a la política de precios de las refinadoras locales, que continúan operando sin trasladar al 100% las oscilaciones del barril de petróleo internacional a los valores finales de boca de expendio. Las petroleras locales explicaron que los únicos movimientos que se venían convalidando respondían estrictamente a variaciones reguladas en los biocombustibles.
En consonancia con la tregua, el CEO de YPF, Horacio Marín, ratificó la vigencia de una cuenta compensadora interna para amortiguar el impacto de la crisis en Oriente Medio. “Continuaremos aplicando el sistema de ‘buffer de precios’ por hasta 45 días adicionales, con el propósito de no trasladar sobresaltos en el surtidor”, había expresado el directivo. Mediante este esquema defensivo, la petrolera de bandera absorbe las fluctuaciones agudas del mercado internacional del crudo, postergando sus ingresos para recuperarlos de forma diferida una vez que amaine el conflicto geopolítico.
