3 octubre, 2026
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Un relevamiento de la UCA detalla las razones, el impacto según los estratos sociales y expone cuatro propuestas para evitar el sobreendeudamiento.

El 27,4% de los hogares recurrió a familiares, amigos, financieras u otras fuentes para sostener su economía cotidiana durante el tercer trimestre de 2025, según el informe «Pedir prestado para cubrir los gastos habituales», elaborado por la Encuesta Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA).

El documento señala que esta situación responde a diversos factores, entre ellos la condición de pobreza, la percepción de ingresos insuficientes, el estrés económico, el estrato socioeconómico y el lugar de residencia.

El impacto según la vulnerabilidad y el estrés

El estudio destaca que la necesidad de financiamiento informal o de urgencia golpea con más fuerza a los sectores de menores recursos. En el estrato socioeconómico pobre, el porcentaje de quienes se vieron obligados a pedir dinero para cubrir necesidades básicas trepó al 44,4%, mientras que en los sectores no pobres la cifra descendió al 22,4%, marcando una brecha de 22 puntos porcentuales.

Asimismo, la presión psicológica y financiera juega un rol determinante: el 49,2% de los hogares con estrés económico debió pedir dinero prestado, frente al 13,3% registrado en los hogares sin estrés. Los niveles más elevados de este indicador se detectaron en los hogares pobres (55,8%) y en las personas pertenecientes al estrato muy bajo (55,4%).

Conclusiones y propuestas del informe

Desde la UCA remarcaron que el problema central no radica en el acceso al crédito como herramienta para ampliar oportunidades, sino en su uso defensivo por parte de hogares sin margen financiero y bajo condiciones costosas.

Ante este panorama, el relevamiento plantea cuatro ejes de acción:

  • Recuperación de ingresos y empleo: apuntando a los sectores donde los recursos son insuficientes.
  • Evaluación responsable de la capacidad de pago: para detectar perfiles vulnerables ante imprevistos o caídas de ingresos.
  • Información clara sobre el costo financiero total: contemplando fuentes informales o de cercanía que suelen quedar fuera de las estadísticas bancarias oficiales.
  • Mecanismos tempranos de refinanciación: orientados a evitar que un desajuste transitorio derive en un sobreendeudamiento crónico.

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