Tras un procesamiento de datos del Banco Central, se constató un fuerte incremento en la irregularidad de los créditos que afecta a millones de familias y cruza el mapa político. El Gobierno replicó que se trata de un «problema entre privados».
La refinanciación de deudas de empresas y familias se ubica en niveles récord, pero la mora volvió a subir en julio tras el leve descenso de junio. La irregularidad de los créditos a los hogares aumentó del 12,77% al 12,94%, según un procesamiento de la consultora 1816 sobre los datos de la Central de Deudores del Sistema Financiero (Cendeu) del Banco Central. El fenómeno no solo golpea a millones de familias, sino que adquirió una fuerte dimensión política y social que ya motivó un pronunciamiento de la Iglesia.
A nivel general, la mora privada total pasó del 7,63% al 7,73%, mientras que en el segmento corporativo subió del 3,50% al 3,61%. Un relevamiento complementario de Analytica para el sistema financiero ampliado mostró que en julio había 21 millones de personas con al menos un crédito, de las cuales 5,9 millones (el 28,2%) registraban atrasos superiores a 90 días, acumulando una deuda de $96,3 billones. El deterioro ha sido acelerado: en dos años, la cartera irregular de las familias trepó un 349% y la mora de las tarjetas de crédito se multiplicó por más de siete.
El impacto político y la advertencia de la Iglesia
El fenómeno no pasa desapercibido en el tablero político. La consultora GMA Capital estimó que la morosidad alcanza potencialmente a cerca de 1,2 millones de votantes de La Libertad Avanza (12,6% de su electorado) y a unos 1,8 millones de apoyos de otros espacios (13,5%), reflejando la transversalidad del problema.
En este contexto, el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), monseñor Marcelo Colombo, advirtió sobre la gravedad de la situación y pidió no minimizarla: «No se puede tener una mirada superficial y menos decir que no nos interesa, o que se arreglen», expresó. El arzobispo comparó el endeudamiento actual —impulsado en parte por el uso de billeteras electrónicas y créditos rápidos— con la crisis de la ludopatía online y reclamó establecer criterios regulatorios frente a deudas que calificó como «leoninas».
Por su parte, el presidente Javier Milei rechazó las críticas y sostuvo que el endeudamiento «es un problema entre privados» en el cual «nadie les puso una pistola en la cabeza», cuestionando a los sectores que instalan el tema para dividir a la sociedad. La problemática también escaló al plano legislativo, donde la oposición convocó a una sesión especial para el 9 de septiembre y el oficialismo respondió con reuniones en comisión para debatir el escenario financiero.
