El conjunto tucumano afronta un compromiso crucial hoy desde las 18.30 en su reducto de La Ciudadela por la categoría de ascenso. Diversos referentes del plantel albirrojo manifestaron la necesidad imperiosa de transformar la reciente victoria conseguida en Buenos Aires en el inicio de una seguidilla positiva que permita meterse en puestos de clasificación.
La victoria en la jornada previa cortó una sequía de festejos y devolvió la tranquilidad al vestuario dirigido por Alejandro Orfila. Varios seguidores del plano deportivo destacaron la importancia de hacerse fuertes ante su público, considerando que los resultados ajenos comprimieron la tabla de posiciones y obligan a no ceder más unidades en condición de local.
En el aspecto estrictamente futbolístico se destaca la vuelta de Nicolás Ferreyra tras cumplir su sanción por amonestaciones acumuladas. Múltiples analistas del sector táctico remarcaron que la presencia del marcador central brindará mayor solvencia al bloque defensivo, un aspecto clave para contener las réplicas del conjunto santiagueño en momentos decisivos del partido.
Por su parte, la escuadra visitante arriba sumergida en una compleja crisis institucional y deportiva que la mantiene en el fondo de la tabla. Diferentes observadores del ámbito profesional señalaron que la visita intentará abroquelarse en su campo para lastimar mediante contragolpes, por lo que el elenco local deberá ser paciente para quebrantar el cerco defensivo.
La comisión directiva lanzó promociones especiales en las entradas para garantizar un marco multitudinario en las tribunas del estadio. Muchos cronistas del fuero institucional coincidieron en que el aliento de la parcialidad tucumana resultará un factor determinante para sostener el empuje de los futbolistas a lo largo de los noventa minutos.
