Con las elecciones provinciales del 9 de mayo de 2027 ya convocadas, el oficialismo tucumano evalúa distintas alternativas para competir por la intendencia de Yerba Buena. Mientras La Libertad Avanza avanza con Federico Pelli como principal figura, el gobernador Osvaldo Jaldo analiza los perfiles de Juan Casañas, Raúl Ferrazzano y Marcelo Albaca.
La carrera electoral por la intendencia de Yerba Buena comenzó a tomar mayor ritmo luego de la convocatoria a las elecciones provinciales del 9 de mayo de 2027. Mientras La Libertad Avanza ya posicionó al diputado nacional Federico Pelli como su principal candidato para intentar quedarse con el municipio, dentro del oficialismo provincial todavía no existe una definición sobre quién será el dirigente elegido.
En ese escenario, el gobernador Osvaldo Jaldo tiene en consideración los nombres de Juan Casañas, Raúl Ferrazzano y Marcelo Albaca como posibles postulantes para intentar conquistar una ciudad que históricamente resultó adversa para el peronismo tucumano.
La estrategia del jaldismo parte de una lectura concreta del escenario político. La aparición de los libertarios está modificando el panorama electoral de Yerba Buena y podría generar una división del voto opositor. En ese contexto, distintas mediciones ubican al actual intendente Pablo Macchiarola por detrás del crecimiento que viene registrando Pelli.
Este escenario es seguido con atención por el peronismo, que entiende que una elección con tres fuerzas en competencia podría abrir una oportunidad inédita para disputar con posibilidades concretas la conducción de la denominada Ciudad Jardín.
En la Casa de Gobierno consideran que el desafío no consiste únicamente en encontrar un dirigente que cuente con estructura política. La definición también estará vinculada con la necesidad de elegir a un candidato que pueda conectar con un electorado que, históricamente, se inclinó por espacios alejados del peronismo.
Por ese motivo, la búsqueda apunta a un perfil moderado, con capacidad para sumar el respaldo de independientes, profesionales, comerciantes y sectores medios, que suelen tener un papel determinante en las elecciones de Yerba Buena.
Dentro de ese análisis, Juan Casañas aparece como uno de los dirigentes que reúne mayores posibilidades. En el propio oficialismo destacan como una de sus principales fortalezas su origen político.
Casañas desarrolló buena parte de su trayectoria en la Unión Cívica Radical, espacio desde el cual llegó a ocupar una banca como diputado nacional. Posteriormente, se alejó de Juntos por el Cambio y se acercó al proyecto político encabezado por Jaldo.
Ese pasado radical le brinda una inserción más amplia entre los votantes no peronistas, una característica que podría adquirir especial importancia en una elección en la que el oficialismo necesitará ampliar su base electoral más allá del electorado tradicional del justicialismo.
En el entorno del gobernador consideran que precisamente ese perfil podría convertirse en una ventaja a la hora de intentar disputar la intendencia el próximo 9 de mayo. Actualmente, Casañas se encuentra al frente del Instituto de Desarrollo Productivo de Tucumán (IDEP).
Otro de los dirigentes que permanece en evaluación es Raúl Ferrazzano, actual fiscal de Estado adjunto y uno de los principales referentes del peronismo en Yerba Buena.
Su trayectoria política estuvo históricamente relacionada con el espacio liderado por el exgobernador Juan Manzur y con los sectores del PJ tucumano más identificados con el kirchnerismo. Sin embargo, en la actualidad forma parte del esquema de gestión de Jaldo.
Desde hace varios meses, Ferrazzano trabaja en el fortalecimiento del peronismo en el ámbito local y mantiene encuentros con dirigentes y funcionarios con la mirada puesta en los comicios de 2027.
El tercer nombre que aparece en la consideración del oficialismo es Marcelo Albaca. Sin embargo, su situación se encuentra condicionada por sus antecedentes electorales más recientes.
Albaca ya fue candidato a intendente de Yerba Buena y actualmente se desempeña como funcionario de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán, dentro de la gestión encabezada por Rossana Chahla.
En el oficialismo provincial consideran que la elección de Yerba Buena podría convertirse en una de las grandes sorpresas de 2027. El crecimiento de Pelli como candidato de La Libertad Avanza amenaza con desplazar el protagonismo que durante años tuvo el radicalismo en el distrito.
Esta situación es observada de cerca por el jaldismo, que interpreta que una eventual competencia entre radicales y libertarios podría fragmentar el voto opositor y generar una oportunidad que, hasta hace algunos años, parecía muy difícil para el peronismo.
Por esta razón, la elección del candidato no será tomada de manera apresurada. En la Casa de Gobierno sostienen que las encuestas tendrán un papel central en la definición y que el principal objetivo será encontrar al dirigente que cuente con mayores posibilidades de captar votos por fuera del PJ.
La intención del oficialismo es priorizar la competitividad electoral por encima de los acuerdos internos y apostar por un perfil que permita ampliar la base de apoyo en una ciudad donde el voto independiente suele tener un peso decisivo al momento de definir una elección.
Con este panorama, Casañas, Ferrazzano y Albaca continúan bajo análisis, mientras el peronismo sigue con atención la evolución de la disputa entre La Libertad Avanza y el radicalismo. Desde el oficialismo consideran que esa competencia podría modificar el mapa político de Yerba Buena y abrir una posibilidad que hasta hace poco parecía distante: disputar seriamente una intendencia que durante décadas estuvo fuera del alcance del justicialismo.
Dentro del oficialismo también realizan otra lectura que consideran determinante para el proceso electoral. Según esa interpretación, la elección del 9 de mayo estará fuertemente provincializada y atravesada por la disputa entre el gobernador Osvaldo Jaldo y el candidato a gobernador de La Libertad Avanza, Lisandro Catalán.
Desde el jaldismo entienden que esa polarización podría generar un importante efecto de arrastre sobre los candidatos a intendente que representen a ambos espacios políticos.
En ese contexto, consideran que el camperismo podría quedar relegado a un tercer lugar en Yerba Buena, especialmente si se tiene en cuenta que en las elecciones de diputados nacionales del año pasado ese sector obtuvo alrededor del 7% de los votos en la ciudad.
Esta hipótesis es uno de los elementos que explican por qué el jaldismo evalúa que, si consigue presentar un candidato con capacidad de atraer al electorado independiente y no peronista, la fragmentación del voto opositor podría generar una oportunidad histórica para intentar quedarse con la conducción de uno de los municipios más emblemáticos de Tucumán.
