El fin de los contratos celebrados bajo la antigua normativa ha desencadenado una ola de renegociaciones con valores de mercado que muchos negocios no logran absorber. Ante este escenario, se multiplican los locales vacíos y los traslados estratégicos hacia zonas con costos más competitivos.
El mapa comercial de San Miguel de Tucumán está atravesando una transformación forzada. La finalización de los contratos de alquiler firmados bajo el esquema de la derogada Ley 27.551 ha inaugurado una etapa de renegociación que está expulsando a decenas de negocios de las zonas más cotizadas del microcentro.
Si bien la desregulación permite una mayor libertad para acordar plazos y ajustes, el traslado de los valores a moneda corriente ha generado una presión insostenible para muchos inquilinos. A diferencia de otros tiempos, los carteles de «Nos trasladamos» que hoy abundan en las vidrieras no siempre son sinónimo de cierre comercial, sino de una huida necesaria hacia ubicaciones con alquileres menos gravosos.
Una presión difícil de absorber
La desvinculación de la obligatoriedad del Índice para Contratos de Locación (ICL) —que marcó un 34,26% de ajuste para julio— ha dado paso a acuerdos particulares donde la realidad inflacionaria marca el pulso. «No es una cuestión de falta de ventas, sino de un costo fijo que se volvió desproporcionado respecto al margen de ganancia», explican desde el sector.
La situación no distingue rubros. Desde cadenas de supermercados, que afrontan renovaciones con incrementos que en algunos casos superan el 40-50% en el canon mensual, hasta comercios de proximidad y empresas de servicios, el denominador común es la imposibilidad de mantener el domicilio actual. Incluso los centros comerciales (shoppings) registran el impacto, con locales que quedan vacantes tras la negativa de los inquilinos a aceptar las nuevas pretensiones de los propietarios.
El mercado en números
El fenómeno se ve reflejado en las ofertas inmobiliarias vigentes:
- Variedad de costos: Si bien el microcentro concentra las tarifas más elevadas, el mercado ofrece alternativas dispersas que van desde los 350.000 hasta los 5.000.000 de pesos mensuales, dependiendo del metraje y la ubicación específica.
- Estrategia de supervivencia: Ante la imposibilidad de pagar renovaciones que llegan a cifras millonarias —en algunos casos escalando hasta los 75 millones de pesos mensuales en grandes estructuras—, el traslado a avenidas periféricas o zonas de menor tránsito se convirtió en la principal estrategia de supervivencia empresarial.
El sector inmobiliario admite que la desocupación de locales de grandes dimensiones es una realidad creciente. Propietarios e inquilinos transitan un equilibrio complejo: mientras los primeros buscan recuperar rentabilidad tras años de atraso contractual, los segundos intentan mantener la operatividad en un contexto donde el alquiler se ha convertido en el principal desafío para la sostenibilidad del negocio.
